Siete meses en rojo: el combustible que no levanta cabeza y golpea de lleno al surtidor porteño
La venta de naftas y gasoil volvió a caer en agosto frente a 2025 y completó medio año de retrocesos consecutivos. En la Ciudad de Buenos Aires, llenar el tanque cuesta casi un tercio más que en enero, mientras solo cuatro provincias esquivan la tendencia.

Les cuento la verdad sin vueltas: cargar combustible en la Argentina de hoy se está volviendo una operación que duele en el bolsillo y, del otro lado del mostrador, también duele en los números. En agosto, la venta total de naftas y gasoil cayó 2,19% frente al mismo mes de 2025 y completó siete meses consecutivos por debajo de los registros del año anterior, una racha que ya nadie puede mirar como un accidente estadístico. Sí hubo una suba del 0,57% respecto de julio, pero comparando dos meses con la misma cantidad de días, esa recuperación parece más un suspiro que un cambio de tendencia.
La súper, la gran perdedora
El producto más golpeado fue, otra vez, la nafta súper, que concentra el 41% de todas las ventas del país. En agosto retrocedió 3,66% interanual y arrastró al resto del surtidor: el gasoil común perdió 3,02% y la nafta premium bajó 2,16%, esta última con cuatro meses seguidos de descensos. El único que zafó fue el gasoil premium, que creció 2,75% frente a agosto de 2025, una excepción que habla más de la demanda específica del agro y del transporte pesado que de una reactivación generalizada. En total, se comercializaron 1.389.254 metros cúbicos contra 1.420.350 del año pasado, y las siete principales petroleras del mercado cerraron el mes todas por debajo de sus propias cifras de 2025.
El cuadro se completa con la foto del precio en la Ciudad de Buenos Aires, que es donde más claro se ve el impacto en la gente común. El litro de súper pasó de $1.566 en enero a $2.059 en septiembre, un salto del 31,4% en apenas nueve meses, muy por encima de la inflación acumulada del período. Es decir, no solo se vende menos: lo que se vende se paga mucho más caro, y el que tiene que poner el tanque a full cada semana lo siente en el bolsillo antes que en cualquier planilla.
El mapa provincial: veinte jurisdicciones en baja
Cuando uno mira provincia por provincia, el retroceso se parece a una mancha de aceite: veinte de las veinticuatro jurisdicciones vendieron menos combustible que en agosto del año anterior. Las caídas más pronunciadas se dieron en el sur y en el centro del país: Santa Cruz retrocedió 12,91%, Tierra del Fuego 10,74%, Mendoza 9,76% y Corrientes 9,51%. En la Ciudad de Buenos Aires, el volumen vendido cayó 5,04%, un número que combina el efecto precio con la caída del poder adquisitivo de los consumidores porteños.
Lo que viene, si la dinámica no cambia, es un cierre de año con el consumo de combustibles entre los más bajos de los últimos tiempos, presionado por precios que siguen subiendo más rápido que los salarios y por una actividad económica que, en muchos rubros, todavía no termina de arrancar. La pregunta que sobrevuela el surtidor es cada vez más simple y más concreta: hasta dónde aguanta el bolsillo del argentino de a pie antes de empezar a recortar viajes, mudanzas de fin de semana y hasta la posibilidad de mantener el auto en la calle.
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