Sony y Warner llevan a Anthropic a la Justicia por entrenar a Claude con letras de canciones protegidas
Las editoriales musicales reclaman 150.000 dólares por cada obra vulnerada y aseguran que el chatbot puede reproducir textos de The Beatles, Taylor Swift y Michael Jackson palabra por palabra. Anthropic defiende el entrenamiento con material publicado como uso legítimo.

Las divisiones editoriales de Sony y Warner presentaron una demanda federal en California contra Anthropic, la empresa detrás del asistente de inteligencia artificial Claude, por el uso no autorizado de letras de canciones y partituras protegidas en el entrenamiento de su modelo. La acción judicial apunta a un universo enorme: según el escrito, entre el material afectado figuran composiciones de The Beatles, Taylor Swift y Michael Jackson, junto con obras de cientos de artistas más.
Las compañías alegan que Anthropic se procuró ese caudal de textos a través de descargas por torrent, es decir, una forma de intercambio de archivos entre usuarios muy popular en la última década, en lugar de negociar licencias con las editoriales que detentan los derechos. Para los demandantes, no se trata solo del método: sostienen que Claude es capaz de devolver letras protegidas de manera casi textual cuando un usuario se lo pide y que, además, fue entrenado para componer nuevas letras que pueden competir con las originales.
- La demanda se presentó ante un tribunal federal de California y apunta a presuntas infracciones masivas de derechos de autor sobre el catálogo de Sony Music Publishing y Warner Chappell Music.
- El reclamo económico pide 150.000 dólares por cada obra infringida, una cifra que, multiplicada por la cantidad de composiciones mencionadas, podría transformarse en un monto sideral.
- Las editoriales solicitan, además del dinero, una orden judicial que prohíba a Anthropic seguir utilizando ese repertorio para entrenar o mejorar a Claude.
- El escrito cita el acuerdo previo de Anthropic con autores por 1.500 millones de dólares y argumenta que esa suma resulta insignificante para una compañía valuada en torno a los dos billones de dólares, por lo que no funcionó como disuasión.
Anthropic rechazó los cargos. Un vocero de la compañía describió la presentación como un reciclaje de acusaciones ya discutidas en otros expedientes y anticipó que se defenderá con firmeza. La posición central de la empresa es que entrenar modelos de inteligencia artificial con material publicado constituye un uso legítimo, una figura legal que en Estados Unidos permite reutilizar obras protegidas sin pedir permiso en ciertos contextos, como la parodia o el comentario, siempre que se cumplan condiciones específicas.
La pelea no es nueva para Anthropic. En 2023, Universal Music Group la llevó a la justicia por motivos similares y volvió a demandarla a principios de este año. En paralelo, durante 2024, la empresa selló un acuerdo de 1.500 millones de dólares para cerrar una demanda colectiva de autores. Sony y Warner recogieron ese episodio en su presentación y lo usaron como argumento: consideraron que el acuerdo no modificó la conducta y que la empresa lo tomó como un costo más dentro de su operatoria. "Anthropic considera claramente que esto es simplemente el costo de hacer negocios", escribieron en el documento, según la versión difundida por las demandantes.
El caso se inscribe en una discusión mucho más amplia que atraviesa a toda la industria de la inteligencia artificial generativa, esa rama que produce textos, imágenes o música a partir de patrones aprendidos de enormes volúmenes de datos. Editoriales, autores, artistas y estudios gráficos sostienen que sus obras fueron incorporadas sin consentimiento ni compensación; las empresas de tecnología argumentan, en cambio, que ese entrenamiento es comparable a leer y aprender de muchos libros para después escribir una obra original.
Aunque las demandas se acumulan, todavía no existe en Estados Unidos una sentencia firme que establezca de manera clara si entrenar modelos con material protegido es un uso legítimo o una infracción. Los tribunales federales empiezan a recibir criterios dispares según la jurisdicción y el tipo de obra. Para que la cuestión quede resuelta harán falta, como mínimo, fallos definitivos en casos de peso o un pronunciamiento de la Corte Suprema que siente precedente, algo que por ahora no aparece en el calendario. Hasta entonces, el alcance real del entrenamiento con derechos de autor seguirá siendo una zona gris.
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