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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Toser y quedarse sin aire no es "cosas de la edad": dos especialistas piden no dejar pasar esos síntomas

Neumonólogos y reumatólogos coinciden en que la fibrosis pulmonar puede tardar hasta dos años en diagnosticarse y que, en muchos casos vinculados a enfermedades autoinmunes, no hay tos ni falta de aire que avise.

PC
Pablo CettourDeportes · · 2 min de lectura
Toser y quedarse sin aire no es "cosas de la edad": dos especialistas piden no dejar pasar esos síntomas

Aplaudan de pie: hay una enfermedad que se esconde detrás de una tos seca y de quedarse corto de aire subiendo dos escaleras, y el médico de cabecera puede tardar hasta dos años en caer en la cuenta de qué se trata. La fibrosis pulmonar no avisa con un cartel luminoso: se cuela con cicatrices invisibles en el tejido del pulmón y, para cuando se la identifica, el daño suele estar hecho. Así lo advierte Juan Ignacio Enghelmayer, neumonólogo del Hospital de Clínicas y especialista en enfermedades pulmonares intersticiales, en una charla que dejó más de una preocupación en el aire.

Cuando la falta de aire no es "la edad"

Enghelmayer fue claro: perder la tolerancia al esfuerzo no es un regalo de los años. Aunque la fibrosis es más frecuente después de los 60, pensar "ya me pasa porque soy grande" es el camino más corto hacia un diagnóstico tardío. Si la falta de aire aparece en pocos días o se presenta con esfuerzos mínimos, la consulta tiene que ser urgente. Si viene de a poco, con tos seca que no se va, también.

El especialista puso el oído en la mesa: en el consultorio, con el estetoscopio, se puede escuchar un ruido similar al velcro cuando se despega. No es un dato menor: es uno de los indicios que el médico entrenado sabe pescar. Después llega la tomografía de alta resolución, que muestra los cambios en el tejido pulmonar y termina de armar el rompecabezas.

El enemigo silencioso de los autoinmunes

Acá la historia se vuelve más jodida. Fabiana Montoya, jefa de Reumatología del Hospital Ramos Mejía, explicó que en personas con enfermedades autoinmunes el compromiso pulmonar muchas veces no avisa con tos ni con falta de aire. En una cohorte argentina en la que participó, el 35 por ciento de los pacientes con enfermedad pulmonar intersticial asociada a autoinmunidad no tenía síntomas respiratorios. Y dentro de ese grupo, el 40 por ciento ya mostraba una afectación extensa en la tomografía.

Por eso, en casos como la esclerosis sistémica, los controles se piden desde el diagnóstico, sin esperar a que el cuerpo reclame. En artritis reumatoidea, la búsqueda se concentra en los pacientes con factores de riesgo. La lógica es simple: si esperás a sentirte mal, llegás tarde.

  • La fibrosis pulmonar produce cicatrices permanentes que pueden comprometer la oxigenación de la sangre.
  • Puede estar asociada a enfermedades autoinmunes, partículas inhaladas o ciertos medicamentos; cuando no se identifica la causa se la llama idiopática.
  • En autoinmunes, la evaluación pulmonar debe ser parte del seguimiento de rutina, incluso sin síntomas respiratorios.

Moraleja, querido lector: si la tos seca se quedó como inquilina o si las escaleras se volvieron una carrera de obstáculos, no la lleve al altar de la resignación. Un neumonólogo, una tomografía y, sobre todo, no normalizar lo que no es normal, pueden hacer la diferencia. La que viene, la fibrosis: atentos al síntoma, no al pretexto.

PC
Pablo CettourDeportes

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