Tras una rueda sin sobresaltos, el dólar oficial quedó en $1545 y el blue se alejó quince pesos
El Banco Nación repitió valores de apertura y cierre este lunes 28 de septiembre; la diferencia con el paralelo se mantuvo en torno a los quince pesos y el dólar tarjeta volvió a superar los dos mil.

Para arrancar la jornada hay que mirar el puerto de Goya y ver hasta dónde llega el río, porque esa marca te dice qué pasó en la noche y qué te espera en el día. Con el dólar pasa algo parecido: la apertura del lunes 28 de septiembre ya marcó el pulso de la rueda y el cierre lo confirmó sin sobresaltos. El Banco Nación volvió a exhibir la misma pizarra con la que había arrancado: $1495 para la compra y $1545 para la venta del dólar oficial. La diferencia con el blue, que se ubicó en $1513,20 y $1560, se sostuvo cerca de los quince pesos, una brecha que los lectores siguen con atención cada vez que consultan una cotización.
Esa distancia entre el oficial y el paralelo no es un dato menor para quienes necesitan hacerse de moneda estadounidense o desprenderse de la que ya tienen. A la hora de comprar, la referencia válida es el precio de venta, y allí el Nación cerró en $1545, mientras que el informal se colocó en $1560. A la inversa, cuando lo que se quiere es vender, los números a observar son los de compra: $1495 y $1513,20, respectivamente. Tener ambas cotizaciones a mano evita confusiones y permite planificar mejor una operación, por pequeña que sea.
Otros dólares que conviene tener en el radar
- Dólar tarjeta: figuró a $2015 y es la cotización que se aplica a consumos en el exterior, plataformas digitales y servicios contratados en moneda extranjera.
- Dólar mayorista: se utiliza entre bancos, empresas y operadores del comercio internacional; suele ser la referencia que mira el mercado para leer la dinámica cambiaria.
- Dólar cripto: opera sin pausas los fines de semana ni en feriados cambiarios; entre sus variantes aparecen las stablecoins, que buscan mantener paridad uno a uno con el dólar.
Para Jorge, pescador de toda la vida en la costa correntina, estas pizarras le quedan lejos del mostrador donde negocia el precio del surubí, pero no tanto. “Yo no compro dólares, pero cuando sube el blue y se mueve la plata, al otro día el combustible y la nafta se acomodan, y ahí sí me doy cuenta de que algo pasó”, me dijo mientras acomodaba las redes en el muelle. Su lectura, sin saberlo, resume lo que muchos comentan: las cotizaciones que difunden los bancos terminan filtrándose, tarde o temprano, al precio del gasoil, de los insumos y hasta de la comida que llega a la mesa.
Ahora, mirando el río y las pizarras al mismo tiempo, la pregunta que queda abierta es qué puede pasar cuando llegue la próxima crecida del Paraná y vuelva a moverse el caudal en el puerto de Goya. Si esa subida se cruza con un repunte del blue o con un ajuste del oficial, la diferencia entre $1545 y $1560 dejará de ser apenas una cifra en una pantalla para volver a sentirse en el bolsillo, en el precio del combustible y en la pulseada diaria de los pescadores que viven de lo que da el agua.
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