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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Voces del Paraná

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Un catálogo para revisitar el cine: Filmin abre la puerta a Dreyer, Kubrick y Coppola

Dramas, sátiras, comedias y ciencia ficción se cruzan en una selección que invita a volver sobre clásicos de distintas décadas, con títulos que van de 1928 a los años setenta.

RM
Renata MolinariCultura y espectáculos · · 3 min de lectura
Un catálogo para revisitar el cine: Filmin abre la puerta a Dreyer, Kubrick y Coppola

El primer zócalo de la pantalla, cuando se abre la página de Filmin, tiene ese aroma aoteca de viejo: blanco y negro, planos que respiran despacio, títulos que uno lleva guardados desde hace años. Esta vez, la plataforma reúne un catálogo que funciona casi como una carta de navegación por el cine clásico, y que permite entrar por la puerta de los juicios, del apocalipsis o de una boda siciliana. La selección pone a La pasión de Juana de Arco, ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú y El padrino como tres anchas del recorrido, con realizadores que cambiaron la manera de mirar en cada década.

Yo confieso que, cuando vi por primera vez ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú en un cineclub de barrio, salí con la sensación de que la risa se me había quedado pegada en el estómago. La película de 1964 que firma Stanley Kubrick trabaja el pánico nuclear como si fuera un juego de mesa, y detrás de la comedia late algo que todavía hoy incomoda: la certeza de que un error humano puede borrar el mapa. Peter Sellers, George C. Scott, Sterling Hayden, James Earl Jones y Keenan Wynn se reparten un elenco que parece un recital de grandes actores. Cada escena es una mesa de operaciones, y el humor, más que aliviar, agranda la pregunta.

Tres puertas de entrada

  • La pasión de Juana de Arco (1928), de Carl Theodor Dreyer, con Maria Falconetti, Eugene Silvain, Maurice Schutz, Michel Simon y Antonin Artaud: un juicio como radiografía de un rostro, donde el cine se acerca al hueso.
  • ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú (1964), de Stanley Kubrick, con Peter Sellers, George C. Scott, Sterling Hayden, James Earl Jones y Keenan Wynn: la sátira que convierte la guerra en un espejo deformado.
  • El padrino, de Francis Ford Coppola, con Marlon Brando, Al Pacino, Robert Duvall, James Caan y Diane Keaton: la familia como destino, el sueño americano como contrapunto.

Hay una imagen que me persigue desde aquella primera vez que vi La pasión de Juana de Arco, en una función reparada que programó un museo: los ojos de Falconetti, tan enormes que parecían comerse la pantalla entera. Dreyer convirtió un proceso judicial del siglo XV en una clase de acting sin maquillaje, donde las lágrimas se filmaban en primer plano hasta que dolían. La propuesta visual es tan radical que, más que una película, parece un documento de cómo se construye un personaje solo con un rostro. Cinco intérpretes, ningún decorado de lujo, y sin embargo uno no puede dejar de mirar.

El padrino, en cambio, entra por otro lado. La primera vez que la vi fue en el living de casa de mis viejos, en una VHS que alguien les había regalado y que veíamos en silencio, como si fuera una misa. Coppola arma una tragedia familiar donde la luz trabaja como un personaje más: las sombras largas, los trajes oscuros, las cenas donde se cruzan los pactos. Al Pacino, Marlon Brando, Robert Duvall, James Caan y Diane Keaton sostienen un reparto que parece un equipo de fútbol de los buenos, y la violencia se estiliza hasta volverse casi musical.

Otros nombres para completar el mapa

El catálogo también se abre hacia Buster Keaton, con una comedia que cruza lo cotidiano con lo fantástico, y hacia Fritz Lang, con una pieza de ciencia ficción que dialoga con el expresionismo alemán. En el rincón del suspenso aparece Ida Lupino, con una película de 71 minutos que mete a sus personajes en un auto y no los saca más, como si el habitáculo fuera el único mundo posible. Es una selección que invita a organizar la búsqueda por género, por director o por actor, y a recordar que el cine clásico no es un archivo cerrado: es un lugar al que uno siempre puede volver a sentarse.

“El cine clásico no es un archivo cerrado: es un lugar al que uno siempre puede volver a sentarse.”Renata Molinari
RM
Renata MolinariCultura y espectáculos

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