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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Un mecánico neuquino de 39 años vende su taller y se lanza en una moto pequeña desde la Patagonia hasta Alaska

Nicolás Poblet liquidó su taller mecánico para dejarle el dinero a su hijo de 17 años y financiar la primera etapa de un viaje que estima de año y medio a dos años, con una Honda Navi, una carpa y un dispositivo satelital para no perder contacto con el adolescente.

MB
Marcos BattistellaEconomía y agroindustria · · 4 min de lectura
Un mecánico neuquino de 39 años vende su taller y se lanza en una moto pequeña desde la Patagonia hasta Alaska

Son aproximadamente 300.000 pesos, el equivalente a unos pocos miles de dólares al tipo de cambio paralelo, lo que Nicolás Poblet, mecánico neuquino de 39 años, dejará inmovilizado en la cuenta de su hijo Benjamín, de 17, antes de subirse a una Honda Navi de 110 cilindradas y poner proa hacia el norte del continente. La cifra, producto de la venta o liquidación del taller mecánico que dirigió durante años en la capital neuquina, constituye toda la herencia anticipada que el hombre eligió dejarle a su hijo antes de encarar el mayor proyecto personal de su vida.

Una ruta que empieza en la Patagonia y termina en el Ártico

La planificación prevé, en líneas generales, entre año y medio y dos años de recorrido, aunque esa ventana puede estirarse o comprimirse según lo que el camino le depare. La primera etapa consiste en cruzar a Chile y descender por la Carretera Austral hasta Ushuaia, para luego remontar la Argentina por la mítica Ruta 40, continuar por Bolivia, atravesar Centroamérica y avanzar por Norteamérica hasta alcanzar Alaska. Comparado con el trayecto que cualquier motociclista de larga distancia imagina al norte del continente, la elección del vehículo rompe con cualquier manual de viaje: en lugar de una moto de gran cilindrada, Poblet optó por una Honda Navi, una moto urbana de pequeñas dimensiones que, en teoría, no está pensada para sostener velocidades de ruta.

La velocidad crucero que el mecánico se impuso ronda los 60 kilómetros por hora. La idea, explicó, es moverse con el ritmo del paisaje y detenerse allí donde el camino le presente un punto de interés, una persona con quien charlar o un lugar seguro para plantar la carpa, ya que prevé pasar alrededor del 90 por ciento de las noches acampando, al costado de la ruta o en zonas donde pueda montar el vivac sin riesgos.

  • Origen: Neuquén, Patagonia argentina.
  • Primer tramo: cruce a Chile y descenso por la Carretera Austral hasta Ushuaia.
  • Segundo tramo: ascenso por la Ruta 40, atravesando la Argentina de sur a norte.
  • Tercero: Bolivia y los países de Centroamérica.
  • Destino final: Alaska, en el extremo noroeste de Norteamérica.
  • Tiempo estimado: entre año y medio y dos años, sin fecha de regreso definida.

Traducido: la lógica del viaje no es la de un raid deportivo, sino la de una mudanza lenta del cuerpo y de los hábitos, con una moto de baja potencia utilizada como vehículo principal por una elección deliberada, y no por una limitación del bolsillo.

El desarme patrimonial que el viaje implica es tan decidido como la elección del vehículo. El emprendimiento mecánico que el neuquino condujo durante años está en venta; lo que se obtenga de esa operación quedará asignado a Benjamín. El sostén económico del recorrido propiamente dicho descansará, en una primera etapa, en ahorros acumulados y, en una segunda instancia, en ingresos que Poblet confía en generar durante el camino, ya sea a partir de trabajos eventuales como mecánico, de colaboraciones con su canal de YouTube o de la cuenta de Instagram que abrió bajo el nombre Astronavi, donde proyecta documentar tanto los lugares y los encuentros como los días en los que el viaje no salga como lo planeado.

Un padre, un hijo y un canal de comunicación satelital

La decisión de partir no es impulsiva y tampoco es estrictamente individual. Poblet venía madurándola desde hacía varios años y la había postergado, entre otras razones, por la edad de su hijo. Ahora que Benjamín tiene 17 años y goza de mayor autonomía, padre e hijo conversaron la decisión y acordaron el momento. Existe, incluso, la posibilidad de que el adolescente tome un vuelo hasta algún punto del recorrido para compartir una etapa del viaje y convivir algunos días sobre la misma moto.

“Lo único que realmente me preocupa en el viaje es poder mantener la comunicación con él.”Nicolás Poblet

Para resolver esa única preocupación, el mecánico prevé incorporar a su equipaje un dispositivo de la constelación Starlink, con el objetivo de tener conectividad satelital en zonas donde la red de telefonía móvil resulta insuficiente o directamente inexistente, un punto crítico en buena parte de la Carretera Austral, de la Ruta 40 en sus tramos más despoblados y de toda la porción canadiense y estadounidense del recorrido hacia Alaska.

El conocimiento técnico acumulado durante años reparando vehículos es, probablemente, la variable con la que Poblet cuenta a la hora de atenuar el riesgo mecánico de un viaje de esa extensión con una moto de 110 cilindradas. Según explicó, está en condiciones de resolver por sí mismo la mayor parte de las fallas mecánicas que puedan presentarse en el camino, una ventaja operativa que, sumada a un bidón extra de nafta y a un juego básico de herramientas, reduce la dependencia de talleres ajenos en tramos donde, simplemente, no los hay. El 11 de octubre cumplirá 40 años y, pocas semanas después, saldrá desde Neuquén con un equipo ligero, una cuenta regresiva abierta y la convicción, expresada por él mismo, de que el viaje empieza en una moto que el mercado no diseñó para este uso y, precisamente por eso, eligió.

MB
Marcos BattistellaEconomía y agroindustria

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