Una palabra que parece un disparate pero esconde todo el universo de los Shinigami: el origen de "Bleach"
Tite Kubo descartó "Black" y "White" antes de detenerse en una palabra inglesa que significa lejía. Lo que parece un capricho esconde una lógica visual, espiritual y hasta musical que sostiene el corazón de la serie.

Volví a ver los créditos de apertura de Bleach después de muchísimo tiempo y me pegó un flash: ese golpe de smell que tiene el opening, ese olor a limpio, a producto que sacás del supermercado para fregar el piso. Y ahí caí, con la pavada ya instalada en la cabeza, que el título de una de las series más grandes del anime es, literalmente, lejía. Una palabra de, de lavandina pura. Y sin embargo, ahí está: sosteniendo uno de los universos más cargados de simbolismo que dio el manga de los noventa y los dos mil. La pregunta es por qué, y la respuesta es más interesante de lo que parece.
Para entenderlo hay que situarse en la época en que Bleach empezó a cocinarse. Corría el año 2001, Tite Kubo venía de publicar Zombiepowder y buscaba un nuevo proyecto que le explotara en la cara. En ese momento, One Piece, Naruto y la propia Bleach armaban lo que los fans después bautizaron como el Big Three: los tres mangas que copaban las encuestas, las ventas y las sobremesas de cualquier alumno secundario con carpeta de Death Note. La diferencia estaba en el título. One Piece nombraba el tesoro que persigue Luffy. Naruto llevaba el nombre del personaje principal, el chico narigón de la aldea oculta. Bleach no hacía ninguna de las dos cosas: ni mentaba a Ichigo Kurosaki ni apuntaba directamente al conflicto central de la historia.
Por qué "Black" y "White" quedaron en el camino
Antes de llegar a la palabra definitiva, Kubo probó otros caminos. El primero fue Black, pensado como homenaje a los uniformes negros que usan los Shinigami cuando entran en combate. Lo dejó de lado porque le resultaba demasiado simple, demasiado plano, una etiqueta sin capas. Después pasó a White, y acá la cosa se vuelve más interesante: los trece capitanes del Gotei 13 visten haoris blancos, y también los principales antagonistas del arco central, los Arrancar y los Quincy, se mueven con uniformes blancos. O sea que White condensaba estética de los dos lados del ring. Pero Kubo tampoco lo vio como título: le parecía frío, sin la carga que él quería para su serie.
“Si pones lejía, la gente lo puede asociar con el color blanco. Así es como llegamos a Bleach.”Tite Kubo, entrevista con Anime Insider, 2008
La lógica escondida detrás de la palabra
Lo que Kubo entendió, y contó en esa charla de 2008 con la revista Anime Insider, fue que la palabra lejía arrastra consigo una asociación inmediata con el blanco. Pero Bleach no se queda en lo cromático: la lejía limpia, desinfecta, purifica, y esa es exactamente la tarea que cumplen los Shinigami con las almas que se quedaron a medio camino en este mundo y se corrompieron hasta transformarse en Hollows. La palabra, entonces, hace el trabajo doble: pinta un color y describe una función. Es la lógica más fina que tuvo el título de todo el Big Three.
- El blanco como color: la lejía remite al blanco de los haoris de los capitanes y de los uniformes enemigos.
- La purificación: la lejía limpia, igual que los Shinigami depuran las almas perdidas.
- La estética visual de Kubo: la serie vive del contraste entre blanco y negro, con el naranja de Ichigo como nota que rompe.
- Una posible referencia al rock: Kubo es fan declarado de Radiohead y Bad Religion, y el disco Bleach de Nirvana, de 1989, justamente jugaba con la idea de la lejía como metáfora de limpieza y prevención.
Lo del pelo de Ichigo es de las cosas que me hacen ruido cada vez que vuelvo a los primeros capítulos. Es un naranja estridente, un naranja que parece, justamente, pelo decolorado, pelo que alguna vez fue negro y la serie le pasó lavandina encima. Es imposible saber si Kubo pensó en eso cuando eligió el nombre, o si el diseño del personaje fue corriendo a la par de la decisión, pero la conexión queda ahí, flotando, y a mí, particularmente, me parece una de las casualidades más lindas del anime. Después está el guiño no confirmado a Nirvana: Kubo nunca salió a decir mirá, le puse Bleach por el disco de Cobain, pero considerando que el álbum debut de la banda, de 1989, usaba la lejía como metáfora contra el sida, y considerando las referencias constantes al rock anglosajón que el autor tiene en toda su obra, la idea no descabella a nadie. Le queda bien al universo, le queda bien al ánimo del manga. Bleach, al final, no es un disparate: es una palabra que funciona en capas, como todo lo bueno que escribió Kubo en sus capítulos.
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