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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Voces del Paraná

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Una resina que se desarma con calor: el hallazgo suizo que podría cambiar el destino de los aviones y los trenes en desuso

Investigadores del laboratorio federal Empa desarrollaron un epoxi que mantiene la resistencia al fuego y, al mismo tiempo, permite separar las capas de los paneles para recuperar materiales caros como la fibra de carbono y el panal de aramida.

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Nahuel SosaTecnología y ciencia · · 3 min de lectura
Una resina que se desarma con calor: el hallazgo suizo que podría cambiar el destino de los aviones y los trenes en desuso

Detrás de los pisos y los revestimientos interiores de un avión o un tren moderno hay una estructura que casi nadie ve pero que pesa, cuesta y contamina: un sándwich de capas de fibra de vidrio o carbono pegadas sobre un núcleo de panal de aramida, todo amalgamado con resina epoxi. Esa combinación es liviana y resistente, dos atributos clave para ahorrar combustible y cumplir normas de seguridad. El problema aparece cuando la pieza se jubila: el epoxi curado no se derrite ni se reforma como un plástico común, de modo que el componente entero termina en un horno de basura o en un vertedero, sin que se recupere casi nada.

Para torcer ese destino, el equipo de Empa, el laboratorio federal suizo de ciencia de materiales, diseñó una resina epoxi reformulada a la que le agregaron un aditivo con fósforo durante la fabricación. Ese aditivo cumple una doble tarea: por un lado, le otorga al material propiedades ignífugas; por el otro, abre la puerta a un reciclaje termomecánico, es decir, la posibilidad de ablandar el epoxi ya endurecido bajo condiciones controladas de calor. El trabajo contó con la colaboración de la empresa Elantas y el apoyo financiero de Innosuisse, la agencia suiza de innovación.

Cómo funciona el truco: fósforo, calor y un solvente

La clave está en una comparación doméstica. Un epoxi tradicional curado es como una tortilla de huevos ya cocinada: por más calor que le apliques, no vuelve a su estado líquido. La resina de Empa, en cambio, se parece más a un queso que, con la temperatura justa y un poco de líquido adecuado, se derrite y libera los ingredientes que tenía atrapados. En concreto, al aplicar calor junto con un solvente específico, las uniones químicas del epoxi se aflojan lo suficiente como para que el panel se desarme en sus tres componentes originales: el panal de aramida, las capas de fibra tejida y, potencialmente, la propia resina.

“Cuando se hace que un material sea ignífugo, siempre se terminan alterando también sus otras propiedades.”Sabyasachi Gaan, investigador de Empa

Los ensayos de laboratorio indican que la resina modificada conserva prácticamente las mismas características mecánicas que el epoxi convencional y supera los requisitos de seguridad contra incendios que imponen la industria aeronáutica y la ferroviaria. En otras palabras, no hubo que resignar rendimiento para ganar reciclabilidad.

  • El panal de aramida, esa estructura alveolar parecida a un cartón corrugado de alta tecnología, se usa por su rigidez y bajo peso y tiene un valor de mercado elevado.
  • Las fibras de carbono y de vidrio tejidas son insumos costosos y su producción consume mucha energía: reutilizarlas reduce la huella del sector.
  • La resina epoxi en sí misma representa un volumen menor, pero su recuperación cerraría el círculo y permitiría reciclar la totalidad del compuesto.

Qué falta para que la tecnología llegue a los talleres

El propio equipo de Empa reconoce que todavía hay pasos pendientes antes de que esta resina reemplace a las actuales. La recuperación de la resina epoxi a partir de la solución del proceso es, por ahora, un objetivo de investigación futura: hay que demostrar que se puede aislar y reutilizar sin perder calidad. También falta escalar la producción a nivel industrial y validar el material en piezas reales de aviación y ferrocarriles, con certificaciones que suelen llevar años. Si esas etapas se completan, el escenario más optimista es el de una economía circular genuina para componentes que hoy son, en la práctica, descartables.

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Nahuel SosaTecnología y ciencia

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