Apple destinará 3 millones de dólares a compensar a usuarios argentinos de iPhone por la caída de rendimiento de las baterías
El acuerdo contempla a quienes hayan sido dueños de determinados modelos y hayan vivido en el país el 4 de febrero de 2020. El trámite será gratuito y personal, y el pago individual dependerá de la cantidad de reclamos validados.

Hay veces que las noticias tecnológicas parecen lejanas, demasiado atadas a dólares y a pantallas que uno mira de reojo. Pero esta vez el asunto toca el bolsillo de muchísima gente de a pie, de esos que compraron un iPhone hace años y todavía hoy se acuerdan del día que el teléfono empezó a andar más lento sin que nadie les avisara demasiado claro. Lo que acaba de difundirse es que Apple destinará 3 millones de dólares a la Argentina para compensar a usuarios de determinados modelos de iPhone por haberles reducido el rendimiento de sus equipos a medida que las baterías envejecían. La información circuló en las últimas horas y ya generó preguntas en quienes conservan un aparato viejo en un cajón, en quienes lo regalaron y hasta en quienes directamente lo perdieron.
La novedad tiene miga y, como suele pasar con estas cosas, también tiene letra chica. Por eso vale la pena ir de a poco, como cuando uno desenrolla un reel y se toma su tiempo para ver dónde está el nudo. Lo primero que tenemos que tener claro es que no se trata de un pago automático ni de un importe fijo que vaya a caer en la cuenta de cada damnificado. Lo que la empresa puso sobre la mesa es un total de 3 millones de dólares para repartir entre todos los que reclamen y salgan validados. Si la cantidad de solicitudes termina siendo grande, el monto individual será más chico; si son pocos, la tajada será mayor. Una de las cifras que se manejaron como referencia ronda los 40 dólares por teléfono, pero se insiste en que es apenas una estimación y nada más.
Quiénes pueden pedir la compensación
El universo de posibles beneficiarios está bastante acotado y conviene leerlo con atención antes de ilusionarse. Para entrar en el acuerdo hay que cumplir dos condiciones al mismo tiempo: haber sido propietario de alguno de los modelos incluidos en la lista y haber vivido en la Argentina el 4 de febrero de 2020, esa fecha que aparece una y otra vez porque fue el día en que se presentó la demanda colectiva que terminó abriendo este camino.
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Ahora bien, hay algo que a mucha gente le va a sacar un peso de encima y que vale la pena repetirlo bien fuerte: no hace falta conservar el teléfono para poder reclamar. Hay quienes lo vendieron hace tiempo, quienes se lo robaron, quienes lo dejaron en un cajón porque ya no prendía o quienes lo regalaron a un hijo. En todos esos casos, mientras se tenga a mano el identificador del equipo, el camino para pedir la compensación sigue abierto. Ese identificador puede ser el IMEI, que es el código de 15 dígitos que suele aparecer en la caja original del aparato, o el MEID, que cumple una función parecida. Quienes no lo tengan anotado en ningún papel todavía tienen una puerta de entrada: pueden buscarlo en el apartado Dispositivos del perfil de Apple ID que usaban con ese teléfono. Ahí aparece el registro histórico y, con un poco de paciencia, se puede recuperar el número.
Cómo es el trámite que viene
Como todo en la vida, esto también tiene sus tiempos y sus pasos, y conviene tenerlos presentes para no desesperarse a último momento. Al momento de la información que se difundió, el formulario de inscripción todavía no estaba habilitado. Eso significa que, aunque la noticia corrió, todavía no hay un botón al cual apurarse a apretar. Cuando se abra, el trámite pedirá los datos de quien era dueño del equipo en aquel momento, el identificador del aparato y una declaración jurada firmada de manera digital. La presentación será personal y, sobre todo, gratuita: nadie tendrá que pagarle a un gestor ni a un abogado para hacer su reclamo.
Después del cierre del período de solicitudes viene una etapa que, para quien haya hecho algún trámite con la administración pública, le resultará bastante familiar. La información presentada será revisada y habrá una instancia para corregir datos que hayan quedado mal cargados. Con los reclamos validados, el juzgado calculará la compensación individual que le corresponde a cada uno. Recién después de ese paso, el juzgado ordenará los pagos y allí sí cabe hacerse una idea de los plazos: la transferencia a la cuenta que cada participante haya elegido puede demorar hasta tres meses. No es inmediato, pero tampoco es un trámite que se pierda en el tiempo.
De dónde viene todo esto
Para entender por qué la empresa terminó poniendo esta plata sobre la mesa hay que retroceder unos cuantos años, a una época en la que los teléfonos empezaban a volverse más lentos sin que los usuarios supieran bien por qué. El 4 de febrero de 2020, la asociación Acción del Consumidor, conocida como Adelco, presentó una demanda colectiva ante el Juzgado Nacional en lo Comercial N.º 21. Lo que se reclamaba en aquel expediente era justamente la disminución de velocidad que sufrían los teléfonos a medida que sus baterías perdían capacidad con el uso y el paso del tiempo. Apple, por su parte, reconoció ese funcionamiento y siempre sostuvo que la medida buscaba mantener la estabilidad de los dispositivos y evitar apagados inesperados. Con el correr de los años, ese cruce terminó derivando en el acuerdo que hoy se conoce.
Ahora, mientras se espera que se abra el formulario, lo más sensato que puede hacer cada usuario es ir preparándose. Quien todavía conserve la caja del teléfono, mejor; quien tenga el ticket de compra, también. Y quien solo cuente con su memoria y con el perfil de Apple ID, que sepa que igual puede recuperar el identificador y meterse en el reclamo cuando llegue el momento. La pregunta que queda dando vueltas, y que cada uno se hará en la mesa familiar o en el grupo de WhatsApp de los amigos, es hasta qué punto vale la pena el esfuerzo para una suma que, si los reclamos son muchos, puede terminar siendo bastante más chica que los 40 dólares estimados. Pero eso, como tantas otras cosas en la vida, se sabrá cuando se cierre la inscripción y se haga la cuenta final. Por ahora, lo que toca es juntar el identificador y estar atento al día en que se habilite el formulario. El resto lo irá contando el río, que nunca deja de pasar, y las próximas noticias que vayan llegando sobre este acuerdo que, para muchos, llega varios años tarde pero, al menos, llega.
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