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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Voces del Paraná

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Aquella lengua afuera y un llamado que cambió todo: el recuerdo de Graciela Alfano sobre Jorge Porcel

La actriz contó cómo un gesto del humorista durante una pausa la decidió a pedir la intervención de su padre, y se sumó al testimonio de Georgina Barbarossa, que recordó tocamientos y el cuidado de Carmen Vallejo en los sets de grabación.

RM
Renata MolinariCultura y espectáculos · · 4 min de lectura
Aquella lengua afuera y un llamado que cambió todo: el recuerdo de Graciela Alfano sobre Jorge Porcel

Hay una imagen que a veces vuelve sola, sin que uno la busque, de esas que se quedan pegadas en la memoria como un olor a café de un set viejo. A mí me pasó con esta historia que contó Graciela Alfano y que me parece importante volver a poner en palabras, porque habla de algo que todavía nos cuesta nombrar y de algo muy sencillo al mismo tiempo: el valor de pedir ayuda. Ella misma lo dijo con una claridad que me hizo pensar en cuántas veces uno duda antes de hablar, cuántas veces se queda callado esperando que el tiempo arregle lo que no se arregla solo.

Una pausa de filmación a fines de los años 70

La actriz recordó que el episodio ocurrió durante una pausa en una filmación que compartían a fines de los años 70. En esos recreos, dijo, se contaban reiteradas anécdotas de tono sexual. Una de esas veces, según su relato, Jorge Porcel acompañó el relato con un gesto dirigido a ella: sacó la lengua y le dijo, textual, "Mirá qué lengua tengo". Alfano contó que la situación le provocó rechazo y que esa misma noche habló con su padre para que interviniera.

Al día siguiente, después de un llamado entre ambos hombres, el humorista se acercó a pedirle disculpas. Alfano explicó que el vínculo previo entre su padre y Porcel venía de mucho antes, de cuando el actor consultó con él por su participación en proyectos de televisión y cine, y que su padre le había pedido que fuera cuidadoso con ella. Ese pedido, dijo, fue lo que la decidió a levantar el teléfono. La disculpa, aseguró, llegó.

El testimonio de Georgina Barbarossa y la presencia de Carmen Vallejo

Otro recuerdo que se sumó al de Alfano fue el de Georgina Barbarossa, que contó una experiencia distinta pero con un mismo patrón de incomodidad y de silencios que después se rompen. La conductora afirmó que, cuando era joven y atravesaba dificultades económicas, el actor la tocó "de una manera espantosa" durante una grabación. Contó que salió llorando hacia su camarín y que le explicó lo sucedido a Carmen Vallejo. "Carmen se quedaba conmigo cuando tenía que hacer escena con él", recordó. Más adelante, por necesidad económica, aceptó volver a trabajar con él y aseguró que el hostigamiento continuó durante su embarazo.

  • Alfano pidió a su padre que hablara con Porcel tras un gesto que la incomodó durante una pausa.
  • Tras un llamado entre ambos hombres, el humorista se acercó al día siguiente a pedirle disculpas.
  • Barbarossa contó tocamientos durante una grabación y dijo haber salido llorando hacia su camarín.
  • Carmen Vallejo permanecía junto a Barbarossa cuando debía compartir escenas con Porcel, según su relato.
  • Barbarossa aseguró que el hostigamiento continuó durante un embarazo en el que volvió a trabajar con él.
  • Alfano describió la presencia frecuente de mujeres frente al camarín del humorista en los estudios San Miguel, aunque aclaró no haber visto directamente lo que ocurría adentro.

El acompañamiento, adentro y afuera del set

Algo que me quedó dando vueltas de las dos historias, y que me parece justo subrayar, es el lugar del acompañamiento. A veces uno piensa en estos temas como si fueran solo el hecho y el autor del hecho, y se olvida de todo el resto: la llamada a un padre, la compañera que se queda al lado, la actriz que habla con su viejo y le pide que intervenga. Alfano fue clara al describir la presencia frecuente de mujeres frente al camarín del humorista en los estudios San Miguel y aclaró que no había visto directamente lo que sucedía adentro, pero al referirse a sus compañeras señaló que muchas dependían de esos ingresos para sostener a sus familias. Esa frase, a mi entender, dice mucho más de lo que parece: habla de un contexto donde denunciar era un riesgo laboral y donde, aun así, alguien se animó a pedir un llamado, y otra encontró en Carmen Vallejo una presencia que la cuidaba en el set. Me parece que es justo recordar los dos gestos, el de los que hablaron y el de los que se quedaron al lado, porque las dos cosas hacen falta. Y me parece, también, que la mejor manera de honrar estos relatos es no dejarlos pasar como si fueran cosas del pasado: son cosas que nos siguen contando cómo se trabaja, cómo se cuida y cómo, todavía hoy, una frase puede cambiar el rumbo de una jornada.

RM
Renata MolinariCultura y espectáculos

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