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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Voces del Paraná

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Argentina, primera en el podio de los precios que duelen: qué dicen los turistas que viajan y escriben en inglés

Un estudio de la UBA procesó más de un millón de reseñas y puso a la Argentina al frente de las quejas por costos en atracciones. La amabilidad del personal y la seguridad en los traslados internos aparecen como los únicos puntos que salvan la imagen del país.

AE
Ana EspíndolaRío, islas y pesca · · 4 min de lectura
Argentina, primera en el podio de los precios que duelen: qué dicen los turistas que viajan y escriben en inglés

El río Paraná pasa por el puerto de Goya y hoy la altura que marcan las escalas no mueve las hojas de los sauces, pero algo se mueve del otro lado del mapa: un equipo de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires revisó más de un millón de publicaciones escritas en inglés en plataformas de turismo y armó un mapa de cómo se habla de la Argentina cuando se viaja y después se cuenta. La comparación incluyó a Brasil, Costa Rica, México y Perú, y el resultado deja al país en un lugar incómodo: arriba del todo cuando se menciona el precio de las atracciones.

Lo que buscaron los investigadores no fue armar una lista de tarifas ni competir con guías de viaje, sino leer qué se repite y cómo aparece en las reseñas de quienes ya pisaron cada lugar. Daniel Aromí, uno de los investigadores del equipo, lo dijo con una frase que sirve como clave de lectura: Qué es lo que encontrás en función de qué es lo que esperabas. La idea es que la queja por un precio alto no es un número aislado, sino la distancia entre lo que el turista imaginó y lo que terminó pagando.

Atracciones, alojamientos y gastronomía: lo que dicen las reseñas

En el rubro atracciones, la Argentina aparece con la mayor frecuencia de menciones sobre precios altos entre los cinco países analizados. En Costa Rica, en cambio, los comentarios que asocian costo elevado con las visitas a los sitios son menos habituales y, además, hay menos quejas por aglomeraciones. Brasil quedó en el medio, aunque con un problema que se repite: la congestión de los puntos turísticos.

Cuando se pasa a los alojamientos, el resultado para la Argentina también golpea. Las reseñas la ubican por debajo del promedio regional en cuatro de los cinco atributos medidos: limpieza, ubicación, ruido y experiencias negativas. La única excepción fue la amabilidad del personal, donde el país quedó apenas por encima de la media. Aromí aclaró que tres de cada cuatro publicaciones de la muestra corresponden a la ciudad de Buenos Aires, un dato que pesa: la capital termina condicionando el promedio nacional y deja afuera a destinos del interior que podrían mostrar otro perfil.

La gastronomía tampoco zafó. La valoración fue baja en precio, en velocidad del servicio y en la calidad que percibieron los visitantes que escriben en inglés. El equipo separó de manera deliberada las opiniones sobre comida, transporte y hospedaje para que un área no terminara arrastrando la lectura de las demás.

Lo que sí funciona: seguridad y traslados

En medio del cuadro, hay un punto que se sostiene y que Aromí destacó con una precisión llamativa: la seguridad en los traslados internos. No porque las menciones sean elogiosas, sino porque directamente no aparecen quejas. El silencio sobre moverse dentro del país es, en este caso, una buena señal: los turistas no expresan dudas sobre cómo trasladarse. La conectividad quedó en una posición intermedia, aunque al desagregar por región aparecen dificultades más concretas para llegar a la Patagonia, tanto en costos como en opciones de transporte.

“Qué es lo que encontrás en función de qué es lo que esperabas.”Daniel Aromí, investigador de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA

Quién fue el Raúl que cruzó la frontera

El dato fino lo dejó un Raúl cualquiera, o mejor dicho, lo dejó la voz colectiva de los viajeros que cuentan su experiencia sin filtro. No hay un Raúl con nombre y apellido citado en el informe, y no lo voy a inventar. Lo que sí aparece, y vale la pena leerlo con cuidado, es un país que queda primero en lo que más duele al bolsillo del turista: la entrada a las atracciones. Un dato que no se puede mirar de costado, sobre todo cuando del otro lado del mostrador hay alguien que quiere volver.

Lo que viene: una medición trimestral y más idiomas

El equipo de Aromí ya piensa en la próxima crecida del río de datos. La idea es repetir la medición cada tres meses e incorporar reseñas en otros idiomas para ampliar la muestra y dejar de leer solamente lo que se escribe en inglés. La próxima lectura, según anticiparon, buscará corregir el peso excesivo de Buenos Aires en los promedios y sumar matices que hoy no aparecen en el promedio nacional. La crecida, en este caso, es de información: cada nuevo trimestre traerá una nueva altura del río y un nuevo termómetro de cómo nos ven los que vienen a gastar y a contarlo.

AE
Ana EspíndolaRío, islas y pesca

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