Arranca la NBA y el show se muda a Nueva York: LeBron debuta en los 76ers frente a los Knicks, los reyes de la última corona
La temporada 2026-27 de la liga más poderosa del básquet mundial levanta el telón este martes con tres partidos de calibre pesado y varios condimentos que prometen no dejar a nadie neutral.

El reloj marca el momento más lindo del año para cualquier fanático del básquet de la NBA. Se baja el telón de la temporada 2026-27 y, lejos de regalarnos un partido tibio de arranque, la liga nos tira a la cara tres choques cargados de estrellas, narrativas y cuentas pendientes. El plato fuerte, claro está, se sirve en el Madison Square Garden, donde el Rey cambia de corona y de camiseta.
LeBron, a los 41, empieza otra era
Lo que hasta hace un año parecía un chiste de memes es hoy una realidad concreta. LeBron James, con 41 tacos y un palmarés que da vergüenza ajena, se calza por primera vez la camiseta de los Philadelphia 76ers. El destino quiso que su debut sea justo en la casa de los Knicks de Nueva York, los actuales monarcas, en lo que parece una broma del guión escrita por un director con muy mala leche. El movimiento sacudió la conferencia: los Sixers, que venían de un 45-37 y eliminación en semis, le sumaron también a Jaylen Brown para blindar un perímetro que ahora mete miedo de verdad.
Porque claro, el problema no es sumar nombres, sino ordenarlos. Ahí la tiene dura Nick Nurse: organizar el goleo entre James, Embiid, Brown y Maxey sin pisarse los pies es casi un acto de malabarismo. Si alguien puede resolver el entuerto es justamente LeBron, el maestro de manejar el juego sin acaparar la pelota. La gran pregunta, como siempre, pasa por la rodilla de Embiid: en las últimas tres campañas apenas jugó 96 partidos de fase regular, un número que ningún candidato al título se puede permitir.
Nueva York, el campeón que quiere defender la corona a los bocados
Del otro lado están los Knicks de Brunson y Towns, un equipazo que la temporada pasada cerró 53-29 en la fase regular y se mandó una racha de 13 victorias al hilo en playoffs. Su receta fue simple: tercera ofensiva más eficiente de la liga (119,8 puntos por cada 100 posesiones) y séptima mejor defensa (113,3). La única baja importante fue Robinson, reemplazado por Andre Drummond. Son campeones por primera vez en 53 años y llegan con la base intacta, sin conozco mínimo de excusas. Abrir la defensa del título ante el rival más mediático del momento es una declaración de principios disfrazada de fixture.
El Oeste reanuda una pelea que quedó a medias
En la segunda parada del martes, OKC y San Antonio Spurs reediten una Final de Conferencia que quedó a deber cerebros apagados y promesas de revancha. El Thunder cerró la fase regular con un impactante 64-18, el mejor registro de la liga, pero cayó en siete juegos ante los Spurs y se quedó con las manos vacías. Siguen siendo un monstruo defensivo, cedieron 8,3 puntos menos por cada 100 posesiones que el promedio de la liga. Aún no conocemos el detalle del cierre del material, pero la pinta es que el equipo de Oklahoma llega herido y con ganas de responder. Esto pinta guerra larga en el Oeste.
Como vean, no hay respiro. La NBA arrancó con todo y, para variar, deja a los argentinos viendo el calendario como si fuéramos chicos delante de la vidriera de una juguetería. Habrá que acomodarse en el sillón, pedir la pizza y desempolvar el streaming. La que viene pinta con más condimentos todavía: el debut completo de los Heat con Giannis y de los Warriors, siempre ellos, intentando volver a la conversación. Mientras tanto, este martes a la noche solo es la primera estación de un viaje largo y envenenado.
La firma: Pablo Cettour, Deportes.
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