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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Cinco glampings en Buenos Aires para dormir entre sierras, lagunas y médanos sin resignar confort

Una selección de alojamientos que combinan naturaleza y comodidades de hotel, con opciones para parejas, familias y grupos grandes. Distancias, accesos, servicios y actividades para comparar antes de reservar.

CG
Carla GodoyTurismo · · 3 min de lectura
Cinco glampings en Buenos Aires para dormir entre sierras, lagunas y médanos sin resignar confort

Yo siempre digo que no hace falta irse muy lejos para cambiar de aire, y estos cinco glampings en territorio bonaerense me lo confirman. Hay propuestas para una escapada romántica, para ir con los chicos, para juntarse con amigos o para quien prefiere escuchar el mar antes que la ciudad. Lo bueno es que, en todos los casos, la experiencia de estar al aire libre viene con baño privado, buenas camas y hasta restaurante.

Cerca de todo: Villa Rosa, a 40 kilómetros

Para una escapada de a dos, la alternativa más cercana está en Villa Rosa, a apenas 40 kilómetros de CABA. El predio de Rezabal 701, con acceso por la ruta provincial 25, dispone de seis unidades dobles con jacuzzi, frigobar, climatización y desayuno. También tiene parrilla en el quincho, pileta habilitada por temporada y un restaurante que sirve únicamente cenas. Acepta mascotas y arma paquetes para cumpleaños y aniversarios, algo que siempre suma cuando uno busca un plan especial.

Sobre el agua: Chascomús y su laguna

Si lo que seduce es estar con los pies casi en el agua, hay una opción a 135 kilómetros de Capital, por las rutas provinciales 2 y 20. A 10 kilómetros de Chascomús, el complejo junto a la laguna Vitel ocupa 24 hectáreas y suma 1.200 metros de costa. Los domos admiten hasta cinco huéspedes y vienen con cocina completa, baño privado y aire acondicionado. En el lugar hay proveeduría, parrillas y juegos infantiles. La propuesta incluye kayak, paseos en bote, observación de aves y pesca deportiva, así que uno puede pasarse el día entero sin aburrirse.

Para grupos grandes: las yurtas de Pardo

Cuando el viaje es en grupo, en Pardo aparecen cuatro yurtas que cada una aguanta hasta ocho personas. Están construidas con tierra, paja, arcilla y madera, y cuentan con baño propio y desayuno. El terreno, de cuatro hectáreas junto a un canal, se puede recorrer por cuenta propia y suma talleres y cabalgatas. La localidad pertenece a Las Flores y queda a 220 kilómetros de CABA por la ruta nacional 3, una distancia razonable para quienes quieren meterse de lleno en el campo.

Con mar a la vista: Mar de las Pampas

Si la prioridad es el mar, en Colonia Marina, Mar de las Pampas, hay diez domos instalados entre playas y bosques. Quedan en Paseo 163 y avenida 3, a 380 kilómetros de CABA. Incluyen una pequeña cocina, desayuno y terraza con reposeras. El complejo tiene restaurante y, durante el verano, suma servicio de playa. Entre las actividades se cuentan clases de surf, alquiler de bicicletas y cabalgatas, ideales para mover las piernas después de un buen desayuno.

En el sur: Tornquist, al pie de las sierras

El recorrido termina en Tornquist, a 560 kilómetros de CABA, sobre la ruta provincial 72, en el kilómetro 2,6, y a menos de 10 kilómetros de Sierra de la Ventana. La idea de dormir frente a ese paisaje serrano ya de por sí justifica el viaje.

  • Villa Rosa: 40 km de CABA, seis unidades dobles con jacuzzi, restaurante solo de cenas, acepta mascotas.
  • Chascomús (laguna Vitel): 135 km de CABA, domos para cinco personas, kayak, bote y pesca.
  • Pardo (Las Flores): 220 km de CABA, yurtas para ocho personas, cabalgatas y talleres.
  • Mar de las Pampas: 380 km de CABA, diez domos, clases de surf y servicio de playa en verano.
  • Tornquist: 560 km de CABA, cerca de Sierra de la Ventana, entorno serrano.

Como recomendación personal, si pasan por Mar de las Pampas dense una vuelta por los restaurantes de la zona, porque la oferta gastronómica a la vuelta del bosque es uno de los grandes plus de ese balneario. Y si eligen Chascomús, aprovechen para almorzar un buen pejerrey a orillas de la laguna: después de un día de kayak, el cuerpo lo pide.

CG
Carla GodoyTurismo

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