El campeón arrancó con el pie derecho y Lanús volvió a casa con la lección aprendida
Gimnasia de Comodoro Rivadavia pasó por el Antonio Rotili, se llevó un 92-74 y dejó al Granate con el consuelo de haber peleado en el último cuarto. Lo bueno y lo que viene para ambos.

Diez años son muchos años. Lanús volvió a la máxima categoría del básquet argentino y se encontró con el campeón en la primera parada, como si la Liga le hubiera guardado una bienvenida con los dientes. Pero antes de meternos en el juego, vale una aclaración: la diferencia de chapa era enorme, y el 92-74 final lo refleja con bastante honestidad.
Gimnasia de Comodoro Rivadavia salió a defender el título con la misma cara de equipo campeón: defensa firme, pelota circulando y una eficacia del 55% en tiros de campo que es un golazo en este nivel. Encima, los del Patagonia mostraron su marca registrada: volumen y paciencia desde el perímetro, con 14 de 29 en triples, un 48% que a cualquiera le complica la vida.
El motor que ya estaba aceitado
Marcos Chacón fue el que mandó en la ofensiva visitante, con 28 puntos y esa mano caliente que parece no enfriarse nunca. Lo acompañaron Gino Balbo, con 15, y Carlos Rivero, con 13. Cuando se reparten así el goleo y aparecen 26 asistencias en el global, el rival termina mirando el techo de su propio estadio. Emiliano Toretta y Martiniano Dato, con 8 cada uno, completaron una rotación donde todos sumaron sin arruinar el ritmo.
Lo que Lanús tiene que sostener
- La actitud del último cuarto, cuando ganó 29-19 y mostró que no se rindió ni con 25 abajo. Esa resiliencia vale oro en una categoría donde nadie te regala nada.
- La mano de Franchino, el capitán y referente, que terminó con 23 puntos y contagió al resto. Cuando el mejor juega, el equipo respira distinto.
- El debut de Christian James, con 17 tantos, y los aportes de Merchant y Johnson. Tener cuatro jugadores en doble dígito habla de un plantel con recambio, justo lo que necesita un recién ascendido.
Lo que Lanús todavía tiene que ajustar
- Arrancar los partidos con la misma intensidad con la que los cerró. Esos 12 puntos en el primer cuarto (26-12 en contra) fueron una losa demasiado pesada.
- Bajar la cantidad de pérdidas y errores no forzados en la primera mitad, cuando se define el juego y el rival campeón no perdona.
- Acostumbrarse a la velocidad defensiva de un equipo que juega finales todo el año. La diferencia de ritmo se notó y es lo que más cuesta emparejar cuando subís.
El dato emotivo
Antes de que la pelota empezara a volar, el Rotili tuvo su minuto de reconocimiento: plaquetas al campeón y a los protagonistas del ascenso del Granade, y un pasillo de homenaje para el visitante. Gesto lindo en una liga que a veces se olvida de esos detalles. Ahora, la que viene: Lanús recibe a Oberá Tenis Club el 9 de octubre, otra prueba brava para medir cuánto le duró el aprendizaje de esta noche. Y Gimnasia sigue de gira, esta vez en Mar del Plata, para cruzarse con Peñarol.
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