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Faltantes de Lebocar para el Parkinson: Pfizer anticipa una normalización recién en marzo de 2027

Pacientes y familiares de personas con Parkinson reportan complicaciones para conseguir algunas presentaciones de levodopa/carbidopa. Pfizer confirmó los inconvenientes de abastecimiento y un especialista recordó que el tratamiento no se puede cortar de un día para el otro sin control médico.

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Ana EspíndolaRío, islas y pesca · · 4 min de lectura
Faltantes de Lebocar para el Parkinson: Pfizer anticipa una normalización recién en marzo de 2027

Lo que empezó como una preocupación puntual en los grupos de pacientes con Parkinson se fue transformado, con el correr de los días, en una preocupación mucho más concreta: conseguir en la farmacia algunas de las presentaciones de levodopa/carbidopa que miles de personas toman todos los días para sostener su calidad de vida. La confirmación llegó del propio laboratorio: Pfizer reconoció problemas de abastecimiento de Lebocar, su marca más conocida, y avisó que las entregas se van a regularizar, en el mejor de los casos, recién en marzo de 2027, una demora larga que obliga a reorganizar tratamientos y recorridos por las farmacias.

Qué dice el especialista y por qué no se puede improvisar

En diálogo con este portal, el neurólogo José Luis Etcheverry, especialista en Parkinson, fue muy claro al marcar el primer piso de la cuestión: la levodopa es el pilar del tratamiento y no se puede suspender de manera abrupta ni reemplazar a la ligera. El fármaco cumple un rol central en el funcionamiento motor de los pacientes, pero también en el ánimo y en la conducta, de modo que cualquier cambio de marca, de dosis o de concentración necesita el seguimiento cercano del médico tratante. La advertencia vale sobre todo para los reemplazos, porque detrás de un comprimido que parece igual puede haber diferencias de tolerancia que terminan haciendo ruido en síntomas como la lentitud de movimientos, la rigidez o los temblores.

Etcheverry aclaró además que el faltante de Lebocar no significa que se haya terminado toda la oferta de medicamentos para el Parkinson en el mercado argentino. En el mismo segmento terapéutico siguen disponibles Parkinel, que también combina levodopa con carbidopa, y Madopar, que asocia levodopa con benserazida. Las tres opciones cumplen una función equivalente, aunque cada paciente puede responder mejor a una que a otra, por lo que la decisión de pasar de una marca a otra nunca puede tomarse por cuenta propia ni por sugerencia del farmacéutico, sino con la evaluación concreta del profesional que sigue la evolución de la enfermedad.

Qué hacer cuando no se consigue la concentración exacta

Una de las situaciones más habituales que aparecieron en los últimos días, según relataron pacientes y familiares, es la de llegar a la farmacia con una receta para una concentración determinada y encontrarse con que esa concentración puntual no está disponible, aunque sí figure la misma droga en otra dosis. Etcheverry explicó que, en esos casos, los médicos pueden evaluar el uso de comprimidos de otra concentración para conservar la cantidad total de levodopa que el paciente necesita, siempre bajo control clínico y con ajustes finos que llevan su tiempo.

Para los cuadros más complejos, el especialista recordó que existen otros grupos de medicamentos que se usan como complemento o en etapas avanzadas de la enfermedad, aunque aclaró que pueden ofrecer resultados distintos o traer aparejados más efectos adversos. La elección, insistió, tiene que quedar en manos del profesional que conoce la historia clínica de cada persona, porque el Parkinson no se maneja con soluciones genéricas sino con decisiones personalizadas.

La respuesta del laboratorio y el mapa de los faltantes

Desde Pfizer atribuyeron la interrupción temporal del suministro de Lebocar a demoras en el proceso de manufactura y se comprometieron a normalizar las entregas hacia marzo de 2027, un horizonte lejano para quienes dependen de manera cotidiana de este medicamento. La empresa no dio precisiones sobre el origen puntual del problema de producción ni confirmó si la dificultad alcanza a otros países de la región. Para consultas de pacientes y profesionales, puso a disposición una línea telefónica que las obras sociales y los centros de salud están replicando en sus comunicaciones internas.

Mientras tanto, en la ciudad de Buenos Aires y en el conurbano bonaerense, pacientes y familiares vienen relatando recorridas largas por farmacias, llamados que no siempre terminan en una respuesta favorable y la necesidad de golpear varias puertas antes de conseguir, cuando se consigue, una caja de la marca o de la concentración indicada. También se reportaron faltantes en algunas obras sociales que entregaban la medicación en forma directa, lo que obligó a muchos a pasar por el circuito comercial y a pagar de bolsillo, al menos de manera temporaria, hasta que se destrabe la situación.

Ante este escenario, la Red Argentina de Parkinson pidió información detallada sobre las existencias disponibles en farmacias y obras sociales de todo el país, con el objetivo de armar un mapa real de los faltantes y orientar mejor a quienes están buscando la medicación. La organización insistió en que ningún paciente debería quedarse sin su tratamiento por falta de información, y volvió a remarcar el mensaje que también repite Etcheverry: bajo ningún punto de vista corresponde interrumpir la levodopa por decisión propia, porque los rebrotes de síntomas y las complicaciones motoras pueden aparecer más rápido de lo que se cree.

“La levodopa es el pilar del tratamiento y no se puede suspender de manera abrupta ni reemplazar a la ligera; cualquier cambio de marca, de dosis o de concentración necesita el seguimiento cercano del médico tratante.”José Luis Etcheverry, neurólogo especialista en Parkinson
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Ana EspíndolaRío, islas y pesca

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