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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Voces del Paraná

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Mientras la abuela pelea por recuperarse, Juana se sienta otra vez en la silla de Mirtha

La conductora de 99 años atraviesa una nueva internación en el Sanatorio Mater Dei, esta vez por un cuadro compatible con neumopatía. Su nieta volvió a ponerse al frente de La noche de Mirtha y le dejó un saludo a la audiencia al abrir el programa del sábado.

RM
Renata MolinariCultura y espectáculos · · 4 min de lectura
Mientras la abuela pelea por recuperarse, Juana se sienta otra vez en la silla de Mirtha

El pasillo del Mater Dei tiene ese olor a café recalentado que suele mezclarse con el del alcohol en gel, y uno camina por ahí sabiendo que detrás de alguna puerta está Mirtha Legrand peleando por volver a su casa. Son las diez de la noche del sábado y, del otro lado de la pantalla, en el canal que la vio convertir una mesa larga en un escenario de la política y la farándula argentinas, la nieta se acomoda otra vez en la cabecera. Otro sábado, sí. Yo lo miro desde casa y la verdad es que se me cae una lágrima, porque conozco de cerca lo que significa hacerse cargo de un nombre tan pesado y, al mismo tiempo, tan querido.

Juana Viale abrió la emisión con una frase que le quedó sonando a todos los que la estábamos escuchando. “Otro sábado que estoy acá acompañándolos mientras la abuela se termina de recuperar”, dijo, con esa mezcla de simpleza y temple que tiene cuando se pone el traje de conductora. La vi en la tele y me acordé de esos versos que cantaba Mercedes Sosa cuando todo se ponía difícil: “somos lo que hacemos para cambiar lo que somos”. Algo de eso hay en Juana cada vez que se sienta donde le toca sentarse.

Una internación que se repite a los pocos días

La conductora había recibido el alta apenas el domingo anterior, después de varios días internada por un cuadro respiratorio bronquial que había empezado el 7 de septiembre, tras una semana con bronquitis. La orden había sido clara: reposo en su casa y controles ambulatorios. Pero el viernes por la tarde volvió a ingresar al mismo sanatorio y los médicos encendieron las alertas: el nuevo cuadro era compatible con una neumopatía y necesitaba estudios, tratamiento y seguimiento.

El parte médico más reciente, firmado por el director médico Enrique Echagüe, trae una noticia que en este contexto suena casi como un alivio: la evolución de Mirtha es favorable y se mantiene dentro de lo esperado. Sigue con el tratamiento específico y con los controles que el equipo considera necesarios. El sanatorio anticipó que, salvo cambios de último momento, el próximo parte se difundirá el miércoles.

“La evolución es favorable y se mantiene dentro de lo esperado. Continuará con el tratamiento específico y los controles necesarios.”Comunicado del Sanatorio Mater Dei, firmado por el director médico Enrique Echagüe

Lo que se vio en la mesa del sábado

  • Juana Viale volvió a conducir La noche de Mirtha y abrió el programa con un saludo directo a su abuela y a la audiencia.
  • La emisión se mantuvo en el aire con la misma estructura habitual del ciclo, con la nieta al frente de la mesa y los invitados previstos.
  • Mirtha Legrand recibió en el sanatorio a sus familiares más cercanos durante esta nueva internación.
  • El parte médico agradeció las muestras de cariño y el respeto hacia la figura de la conductora.
  • El sanatorio informó que el próximo parte se difundirá el miércoles, siempre que no haya cambios en el cuadro clínico.

A mí lo que más me interpela de estos reemplazos es el costado humano: alguien deja su agenda, sus propios proyectos, y se planta en un lugar que no le pertenece del todo, pero que tampoco le es ajeno, para sostener algo que la gente extraña. Juana no improvisa: hereda un código, una manera de mirar al invitado, una cadencia aprendida en mesas familiares y en años de televisar al lado de su abuela. Y lo hace sin pedir permiso, pero también sin hacer ruido. Por eso, cuando le preguntaron qué le pasaba por la cabeza al sentarse de nuevo en esa silla, ella eligió las palabras justas: no habló de ella, habló de la abuela, que es lo que en este momento corresponde.

Mientras en el Mater Dei los médicos siguen de cerca cada signo vital y la familia espera el parte del miércoles, en la pantalla Juana volvió a hacer lo que mejor sabe: ordenar la conversación, escuchar, dejar que los invitados se luzcan y, de vez en cuando, tirar una frase que desate la risa o la reflexión. A sus 99 años, Mirtha Legrand sigue siendo el nombre propio de la mesa. Y su nieta, por estas horas, es la que sostiene la silla.

RM
Renata MolinariCultura y espectáculos

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