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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Una travesía por la Precordillera sanjuanina lleva hasta los vestigios del yacimiento conocido como Virginia II

Desde la ciudad de San Juan, la salida combina la Ruta 40, caminos de ripio y el cauce seco del río La Laja. El destino es un antiguo campamento minero al que se llega tras una caminata final, sin señalización turística ni acceso convencional. El recorrido incluyó una parada en la Ramada de Carrascosa.

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Josefina ZapataAmbiente y crecidas · · 3 min de lectura
Una travesía por la Precordillera sanjuanina lleva hasta los vestigios del yacimiento conocido como Virginia II

El acceso constituye el dato central para quienes pretendan replicar esta salida por la Precordillera de San Juan: el yacimiento conocido como Virginia II no dispone de un camino convencional, carece de señalización turística y no cuenta con un centro de interpretación que organice la visita. La travesía, relatada por los organizadores, combina un extenso tramo en vehículos con tracción integral y una caminata final entre montañas hasta los restos del campamento minero, hoy en estado de abandono.

Desde la capital sanjuanina, el itinerario toma la Ruta 40 con rumbo norte y continúa por la antigua traza de ripio que conduce a la localidad de Mogna. A partir de allí, la caravana se desvía por tierra hasta alcanzar el cauce seco del río La Laja, en un tramo comprendido entre Talacasto y Mogna. La salida fue guiada por Verónica Romaña, al frente de la agrupación Mainumby 4x4, y se desarrolló como una propuesta de turismo de aventura orientada a públicos con experiencia en manejo fuera de ruta.

Avance sobre el lecho seco del río La Laja

Sobre el cauce, el avance se vuelve particularmente lento debido a la presencia de arena, piedras sueltas y material aluvial acumulado por las crecientes del río. Las huellas se bifurcan con frecuencia y algunos pasos exigen detener la marcha para evaluar por dónde continuar. Los organizadores remarcaron la necesidad de seguir un track previamente cargado en los dispositivos de navegación, aunque advirtieron que las crecidas pueden modificar el terreno y hacer desaparecer sectores utilizados como paso habitual.

El campamento y los restos de la explotación

Las camionetas quedan estacionadas en una quebrada próxima al yacimiento. Desde allí, un sendero zigzagueante permite acercarse a construcciones deterioradas, chapas, hierros y tambores metálicos dispersos en el entorno. También permanecen cascos, guantes y prendas de vestir que habrían pertenecido a quienes trabajaron en el lugar. En las galerías se observaron rieles, recipientes destinados al traslado de mineral, utensilios de cocina, bolsas que habrían contenido explosivos y cables utilizados para las detonaciones.

  • Construcciones deterioradas con paredes derrumbadas y piques parcialmente cubiertos por material de derrubio.
  • Rieles y recipientes para el traslado de mineral en el interior de las galerías.
  • Bolsas que contuvieron explosivos y cables usados para detonaciones.
  • Cascos, guantes y prendas de trabajo abandonados en el sitio.

Esos restos no integran una exposición organizada ni cuentan con protección patrimonial formal. El sitio conserva paredes derrumbadas, piques y labores parcialmente cubiertas de material. La recorrida incluyó un ingreso de pocos metros a una galería, aunque los propios organizadores aclararon que no aportaron una evaluación de seguridad del espacio subterráneo, por lo que recomiendan extremar las precauciones ante eventuales hundimientos, gases o desprendimientos.

Identificación del yacimiento y márgenes de incertidumbre

La identificación del yacimiento mantiene, según el relato de la salida, un margen de incertidumbre. Los lugareños lo denominan Virginia II, aunque la documentación pública disponible no permite confirmar de manera concluyente esa denominación. Tampoco están precisados con exactitud el inicio y el cierre de la explotación, la cantidad de trabajadores que se desempeñaron en el campamento ni el tipo de mineral extraído, datos que quedaron en el terreno solo como referencia informal de los vecinos de la zona.

El regreso de la travesía incorporó una parada en la Ramada de Carrascosa, un sitio vinculado con la devoción por Santa Bárbara, patrona de los mineros y de quienes trabajan en condiciones de riesgo. La visita combinó así el componente geográfico-minero con un acercamiento al patrimonio cultural y religioso de la zona, configurando una jornada completa por el oeste sanjuanino.

JZ
Josefina ZapataAmbiente y crecidas

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