Wimbledon le cierra la puerta a los influencers y se desliga del show que se mandó el US Open
El All England Club confirmó que no entregará credenciales a creadores de contenido. Mientras tanto, en Nueva York casi duplicaron esa cifra y los líos dentro de la cancha ya son parte del folklore.

Hay una frase vieja del tenis que dice que Wimbledon es Wimbledon. Y no es marketing barato: es literal. Mientras el resto del circuito discute si los creadores de contenido son el futuro o una molestia con aro de luz, el All England Club resolvió el debate a la inglesa: con un comunicado y un portazo.
La institución confirmó que no acreditará influencers en su próxima edición. La decisión ya estaba escrita en el reglamento, pero el gesto importa. Sobre todo porque contrasta con el camino que tomó el US Open, que pasó de 54 creadores acreditados en 2025 a casi 100 en esta temporada, con la idea de amplificar la presencia del torneo y pescar audiencias nuevas en redes.
Lo que pasa cuando se mezclan canchas con escenarios
El experimento neoyorquino arrancó con el pie torcido. En el debut de Naomi Osaka frente a Anastasia Zakharova, el juez de silla Kader Nouni tuvo que frenar el partido para pedirle silencio a un grupo que grababa desde una suite. Como si fuera una joda de cumpleaños en un restaurant. La organización aclaró después que esos sujetos no estaban dentro del lote de acreditados, pero el daño estaba hecho: el juego se cortó, la televisión mostró la pausa y el tema recorrió el mundo.
Hubo quejas también por el uso de aros de luz en las tribunas. Parece menor, hasta que te toca jugar un punto importante con una estrella de medio metro encendida a diez metros de tu oído. Wimbledon lo sabe y por eso prohíbe expresamente los aros de luz durante los partidos, limita la grabación del personal acreditado en buena parte del predio, veta el flash, rechaza los palos de selfie y restringe la filmación de los encuentros. Los celulares, además, no pueden molestar a los vecinos de butaca ni interrumpir lo que pasa en la cancha. Todo aprovechamiento comercial de imágenes necesita autorización expresa del club. Traducido: no, no podés venir a Wimbledon a hacer tu unboxing con la Centre Court de fondo.
“Si una grabación termina cortando el juego, ya se cruzó un límite.”Jessica Pegula
La postura de las jugadoras fue coincidente. Osaka, que suele ser permeable a la conversación cultural, reconoció que los influencers pueden ayudar a que el tenis crezca, pero pidió más cuidado para que no se interrumpan los partidos. Coco Gauff acompañó esa mirada, con su tono siempre mesurado. Pegula, la más directa del grupo, fue al hueso: si la grabación frena el juego, algo funciona mal. Wimbledon, con su código de vestimenta casi obligatorio en blanco y décadas de protocolo acumulado, mantiene la misma lógica dentro y fuera de las canchas: tradición como escudo, y también como marca.
La pregunta que queda dando vueltas es si otros torneos imitarán la postura del All England o profundizarán la apuesta por los creadores de contenido, pese a los papelones ya registrados. Mientras tanto, en Londres siguen haciendo lo de siempre: cuidar el detalle, proteger el silencio y recordarle al circuito que el tenis no es un set de filmación. La que viene, la final en el All England Club: Wimbledon contra sí mismo, otra vez.
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