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Cáncer de próstata: por qué la edad de inicio de los controles depende del riesgo individual de cada hombre

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Josefina ZapataAmbiente y crecidas · · 3 min de lectura
Cáncer de próstata: por qué la edad de inicio de los controles depende del riesgo individual de cada hombre

El cáncer de próstata se consolidó durante 2022 como el segundo tumor más frecuente entre los hombres a nivel global, con 1.467.854 nuevos diagnósticos y 397.430 muertes registradas en las estimaciones de GLOBOCAN, el relevamiento epidemiológico de referencia elaborado por la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer. La enfermedad representó el 7,3 por ciento de todos los casos oncológicos detectados ese año, con diferencias marcadas entre regiones y una tendencia sostenida al alza asociada, en parte, al envejecimiento poblacional.

Una de las particularidades que vuelve a este tumor especialmente difícil de pesquisar a tiempo es que las formas localizadas suelen crecer sin producir síntomas. Las señales clínicas —dificultad para orinar, presencia de sangre en la orina o dolor óseo, entre otras— tienden a aparecer cuando la enfermedad ya se encuentra en etapas avanzadas. Esa característica es la que explica por qué las recomendaciones médicas ponen el foco en la evaluación del riesgo individual antes de que aparezca cualquier manifestación.

Los tres ejes que definen el riesgo

La edad es el primer factor a considerar: a mayor edad, mayor probabilidad de desarrollar la enfermedad. Los antecedentes familiares también pesan: tener un padre, un hermano o un abuelo con diagnóstico de cáncer de próstata eleva el riesgo de manera significativa. A esas variables se suman factores genéticos; en particular, las mutaciones en el gen BRCA2, asociadas habitualmente con ciertos cánceres de mama y de ovario, también pueden vincularse con tumores prostáticos de comportamiento más agresivo y de aparición más temprana.

  • La edad como factor principal de riesgo, con una probabilidad creciente a partir de los cincuenta años.
  • Los antecedentes familiares directos, como padre, hermano o abuelo con diagnóstico de la enfermedad.
  • Las mutaciones genéticas, en especial en el gen BRCA2, asociadas a tumores de mayor agresividad.

Para los hombres con riesgo elevado, la recomendación de Mayo Clinic es que la conversación con el equipo de salud sobre los controles preventivos puede iniciarse entre los 40 y los 45 años. En tanto, para la población general de entre 55 y 69 años, el Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de Estados Unidos sugiere una decisión individual, evaluando junto con un profesional los beneficios y las limitaciones del análisis de antígeno prostático específico (PSA). A partir de los 70 años, ese organismo no recomienda el tamizaje sistemático.

Qué mide el PSA y por qué un valor alterado no equivale a un diagnóstico

El PSA es una proteína producida tanto por células prostáticas normales como por células malignas. Un valor elevado no confirma la presencia de cáncer, pero puede justificar la realización de estudios complementarios. Diversas situaciones pueden modificar el resultado, entre ellas el ejercicio intenso, una inflamación prostática, una biopsia reciente o la toma de medicamentos como finasterida o dutasterida. Frente a un valor anormal, la práctica habitual consiste en repetir la prueba antes de avanzar con estudios más complejos.

Si el PSA continúa elevado tras la repetición, la evaluación puede incluir un examen físico, la determinación de otros biomarcadores en sangre u orina y una resonancia magnética de próstata orientada a identificar zonas que requieran biopsia.

JZ
Josefina ZapataAmbiente y crecidas

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