Marcelo Sotomayor, el pediatra que llegó al Heller con el hospital todavía en obras y se quedó tres décadas
A un paso de la jubilación, el médico que participó del primer nacimiento en el Hospital Heller de Neuquén repasa las recomendaciones que repite en cada consulta: lactancia, prevención de accidentes y pantallas con límites claros antes de los cuatro años.

En el Hospital Doctor Eduardo Castro Rendón y en el Hospital Heller de Neuquén, el doctor Marcelo Sotomayor atraviesa las últimas semanas de una carrera que empezó antes de nacer. Él mismo llegó al mundo en 1966 como un prematuro de 1,1 kilo, una experiencia que, según reconstruye, ordenó desde muy temprano una vocación que lo terminó instalando en la pediatría como especialidad definitiva. Hoy, con la jubilación prevista para enero —originalmente debía concretarse en julio— y con 31 años de ejercicio en el sistema público neuquino, repasa lo que cambió y lo que no cambió en la atención de chicos y adolescentes.
Lactancia, accidentes y pantallas: las tres recomendaciones que se repiten en el consultorio
- La lactancia materna exclusiva hasta los seis meses continúa siendo una de las principales recomendaciones que Sotomayor transmite a las familias en cada consulta, y la mantiene como una de las bases de la crianza temprana.
- La prevención de accidentes domésticos, especialmente quemaduras y caídas, aparece como una preocupación sostenida porque sigue generando consultas de urgencia en niños pequeños en los hospitales de la región.
- Antes de los cuatro años los dispositivos electrónicos no deberían usarse; a partir de esa edad, la supervisión adulta y los tiempos acotados son presented como condiciones indispensables.
- El médico resume el espíritu de la recomendación con una frase directa: hay que establecer tiempos limitados, sin dejar la decisión librada al criterio del propio chico.
En tres décadas, el mapa de los problemas de salud infantil se transformó de manera visible. Cuando Sotomayor empezó a atender, la desnutrición ocupaba un lugar central entre las preocupaciones clínicas cotidianas. Ese lugar lo ocupan hoy la obesidad y un conjunto creciente de situaciones asociadas al consumo de sustancias durante la infancia y la adolescencia, una mudanza que el propio pediatra describe como un cambio de época más que como un reemplazo simple de una patología por otra.
“Hay que establecer tiempos limitados.”Marcelo Sotomayor, pediatra del Hospital Heller de Neuquén
Formado en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de La Plata, Sotomayor completó la residencia de pediatría en el Hospital Castro Rendón y se incorporó al Hospital Heller en 1995, cuando la institución todavía resolvía detalles de infraestructura básica antes de empezar a recibir pacientes de manera regular. Participó de las primeras semanas operativas y fue parte del equipo que asistió al primer nacimiento dentro del hospital, un dato que se convirtió en una de las marcas de origen del servicio. Con el tiempo, su perfil sumó la docencia: se desempeña como instructor de residencias y como docente de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional del Comahue, donde varios de quienes fueron sus alumnos hoy son sus colegas en el mismo servicio.
En lo personal, Sotomayor encuentra equilibrio fuera de los consultorios y las guardias en dos pasatiempos que describe como contrapuestos y complementarios: el jazz, al que se acerca como oyente y aficionado, y el montañismo, una práctica que asocia con la necesidad de pasar tiempo al aire libre para compensar el ritmo que impone la tarea hospitalaria. La salida, de todos modos, no será inmediata: el profesional resolvió extender su actividad hasta enero, de modo que el retiro definitivo se producirá después de más de treinta años en el mismo efector público.
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