San Pedro, en el Cayo Ambergris, abre dos caminos sobre el Caribe beliceño
La localidad combina paseos a pie, traslados en carritos de golf y salidas al mar para explorar corales, tiburones y el Gran Agujero Azul.

La localidad de San Pedro, ubicada sobre el Caribe en el Cayo Ambergris, se presenta como uno de los puntos de llegada más accesibles dentro de Belice, con dos alternativas concretas de acceso desde Ciudad de Belice: una avioneta de quince minutos operada por Tropic Air o un ferry de una hora y media que completa el último tramo por agua. El pueblo concentra la oferta de alojamientos, restaurantes y comercios donde se contratan las actividades marinas, y funciona como base operativa para recorrer la Barrera de Coral de Belice y los sitios asociados al Sistema Arrecifal Mesoamericano.
Cómo llegar y cómo moverse dentro del pueblo
El itinerario aéreo mencionado incluye vuelos de Copa Airlines con escala en Panamá y conexión hacia Ciudad de Belice. Desde allí, Tropic Air cubre el tramo hasta San Pedro en aeronaves con capacidad para catorce pasajeros, mientras que los taxis acuáticos completan el recorrido por vía marítima. Una vez en destino, los carritos de golf dominan el tránsito local: las dimensiones del centro permiten resolver a pie los trayectos entre locales gastronómicos, puestos de artesanías y tiendas, y organizar las comidas en tierra entre cada salida al mar.
- Avioneta desde Ciudad de Belice: quince minutos de vuelo, con Tropic Air, en aeronaves para catorce pasajeros.
- Ferry desde Ciudad de Belice: una hora y media de navegación hasta San Pedro.
- Movilidad interna: carritos de golf como principal medio de transporte en el pueblo y paseos a pie por el centro.
Las excursiones al arrecife y sus atractivos
Entre las salidas ofrecidas figura la navegación hacia la Reserva Marina de Hol Chan y Shark Ray Alley, donde se practica buceo de superficie para observar corales, tortugas, peces y pequeños tiburones, con posibilidad de avistar delfines desde la superficie. La Barrera de Coral de Belice, que se extiende por unos trescientos kilómetros a pocos kilómetros de la isla y fue declarada Patrimonio Mundial por la Unesco en 1996, conforma la laguna que protege buena parte de la costa del oleaje y sostiene una amplia diversidad de fauna marina.
Otra excursión disponible lleva al Gran Agujero Azul, un sumidero submarino rodeado de coral de trescientos metros de diámetro y ciento veinte metros de profundidad, donde las inmersiones permiten apreciar paredes verticales y formaciones de estalactitas y estalagmitas. Para quienes prefieren no bucear, existen opciones aéreas que permiten contemplarlo desde arriba. El cuadro de actividades se completa con Secret Beach, una jornada de playa acompañada por una recorrida gastronómica que, entre las diecisiete y las veinte horas, pasa por seis establecimientos de comida típica con preparaciones como camarones con salsa de coco, ceviches, empanadas de pescado y fry jacks, similares a las tortas fritas.
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