Un mapa para comer Valencia de barrio en barrio, más allá de la paella
Esmorzaret, titaina, sardinas a la plancha y arroces de la huerta: un recorrido por bares y tabernas que ordena la mañana, la costa y el Carmen.

La cocina valenciana ofrece, mucho antes de que el sol apriete, una parada obligada para quien quiera entender el pulso de la ciudad: el esmorzaret. Esa costumbre de media mañana, que se sirve hasta cerca de las doce, se compone de aceitunas y cacaus del collaret, un bocadillo que suele ir acompañado por una cerveza y se despide con un cremaet, la versión local del carajillo. Algunos bares completan la oferta con encurtidos o altramuces, y la mantienen a lo largo de generaciones.
Para sumarse a esa tradición hay direcciones concretas en distintos puntos de la ciudad. La Pascuala, en Dr. Lluch 299; Marvi, en Justo y Pastor 14, y La Peseta, en Cristo del Grao 16 aparecen como paradas clásicas de la mañana. A esa lista se suman La Pérgola, en Paseo de la Alameda 1, y Alhambra, en Calixto III 8, que también prepara tortillas de papa y suma otra excusa para sentarse a la barra.
Del Cabanyal al Carmen: mar, huerta y tabernas con historia
El barrio del Cabanyal-Cañamelar concentra buena parte de los sabores vinculados al mar. Allí se consigue la titaina, una preparación que combina tomate, pimiento rojo asado, ajo, aceite de oliva virgen, piñones y ventresca de atún salada, y que funciona como una introducción a la cocina marinera del lugar. En esa misma costa se consiguen las clótxinas, los mejillones valencianos, de tamaño menor que los gallegos o los del Delta del Ebro, y que suelen prepararse de manera simple para respetar su sabor.
- Casa Montaña (taberna fundada en 1836 en el Cabanyal): anchoas del Cantábrico, papas bravas, michirones estofados, ajoarriero y atún rojo del Mediterráneo marinado con siete especias; conserva grandes toneles, barra de mármol, mesas altas y azulejos.
- Tasca Ángel (barrio del Carmen): lomos de sardina a la plancha con aceite, ajo y perejil, además de sepia en su tinta, caracoles, callos y mollejas de cordero.
- Anyora: figatell, elaborado con tocino magro e hígado envuelto en una membrana conocida como redaño.
- Ultramarinos Huerta (Carrer del Mestre Gozalbo 13): vinos, conservas, fiambres y quesos junto a croquetas, albóndigas y canelones que se consumen en el lugar.
La última parada del recorrido abre la puerta a los productos de la huerta, la costa y la Albufera, donde se cultivan variedades de arroz como Bomba, Senia y Albufera. Ese entorno explica también recetas como el all i pebre y el arròs amb fessols i naps, que resumen la identidad agrícola y marítima de la región. Para quien planifique una visita, la recomendación práctica es empezar por el esmorzaret, seguir por una taberna del Cabanyal, sumar unas tapas en el Carmen y cerrar en algún rincón dedicado al arroz de la Albufera.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo

Descubrí los tesoros del Norte Neuquino: cuatro destinos ideales para desconectar

Lisboa, a un salto de Río: la nueva ruta de Gol que te deja a tiro de la capital portuguesa

Cachi, nominado al premio mundial de pueblos turísticos, estrena lodge de lujo en altura
