Una reserva en Misiones propone combinar cabañas frente al arroyo, kayak y senderos en la selva paranaense
A 40 kilómetros de El Soberbio y a 290 de Iguazú, el predio ocupa 65 hectáreas dentro del área de amortiguación de la Reserva de Biosfera Yabotí, donde desarrolla tareas de restauración con especies nativas y sistemas agroforestales.

La propuesta turística y ambiental de la reserva privada Margay se articula en torno a dos ejes: por un lado, el alojamiento y las actividades de recreación vinculadas al arroyo Paraíso; por el otro, un conjunto de proyectos orientados a la conservación y a la restauración de la selva paranaense. La periodista Josefina Zapata, especializada en la sección Ambiente y crecidas, describió el predio como un punto de encuentro entre el turismo de naturaleza y la producción de plantines nativos en Misiones.
Ubicación y tiempos de visita
Margay se localiza a 40 kilómetros de El Soberbio y a 290 kilómetros de Iguazú, en un área de selva paranaense que sirve como puerta de entrada a los Saltos de Moconá. Los responsables del lugar recomiendan una permanencia de entre dos y tres días para recorrer senderos, navegar en kayak y visitar el vivero Kawsay. Los meses sugeridos para la visita son febrero y marzo.
Qué llevar en el equipaje
- Muda de ropa para actividades en el agua.
- Calzado de trekking con buena suela.
- Pantalón largo y camisa de manga larga para las caminatas por el monte.
- Abrigo para las noches, dado el descenso de temperatura.
- Repelente de insectos, protector solar, sombrero y anteojos de sol.
El alojamiento se compone de cuatro cabañas dispuestas sobre la ribera del arroyo Paraíso, rodeadas de vegetación nativa. Las unidades cuentan con un deck que permite desayunar o merendar frente al curso de agua. La oferta gastronómica incluye preparaciones frescas y orgánicas con identidad misionera, y por la noche se organizan encuentros alrededor del fogón, con conversaciones sobre la cultura guaraní y pescado cocinado en hojas de banano.
Actividades diurnas y trabajo de conservación
Durante el día, los visitantes pueden optar por senderos autoguiados o por caminatas acompañadas por un guía profesional, quien explica las características de la flora y la fauna del monte. También se ofrece la posibilidad de recorrer el arroyo en kayak. La visita al vivero Kawsay permite conocer los procesos de producción de especies nativas destinadas a la recuperación de ambientes degradados y al arbolado urbano, con una capacidad de entre 100.000 y 200.000 plantines por año.
El trabajo ambiental de Margay se inscribe en un esquema más amplio: el predio ocupa 65 hectáreas dentro del área de amortiguación de la Reserva de Biosfera Yabotí, que conserva 253.000 hectáreas de selva paranaense. Entre las acciones se cuentan el cuidado de plantas como el palo amargo, el seguimiento de fauna mediante cámaras trampa con el objetivo de reducir la caza, y el desarrollo de sistemas agrícolas que integran cultivos y árboles nativos para recuperar suelos y biodiversidad. A través del proyecto M2 x Naturaleza se busca restaurar superficies de selva afectadas por actividades productivas e incendios.
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